Lo que temen tanto ayer como hoy es un movimiento juvenil fuerte que remueva los cimientos donde sus privilegios no corren peligro.

Tal día como hoy, un 6 de Mayo de 1979 nació Jarrai. De Jarrai hay dos historias oficiales que aún hoy se pueden escuchar. Una la de sus enemigos y otra la de sus amigos. Unos nos cuentan las patrañas de siempre y otros apenas nos han contado nada. Mas allá de efemérides, actos masivos y anécdotas concretas. Y es que en realidad la historia de Jarrai nunca se ha contado. Ni siquiera la saben al completo los que en determinados momentos fueron sus responsables. Y es que la verdadera historia de Jarrai es precisamente la que no se veía de Jarrai. La que no transcendía pero iba removiendo cimientos.

Hoy llegados al 2015, posmodernos y académicos aburridos nos dicen que el contexto ha cambiado, que la izquierda necesita reinventarse, aunque en realidad lo que nos están diciendo es que la izquierda debe adecuarse a sus planteamientos que son más viejos que mear contra la pared: La teorización de la derrota y la adaptación a unos cimientos políticos y sociales que se ven incapaces de remover y cuestionar.

Os contaré un secreto. Hoy llegados al 2015 Jarrai está de moda en muchas partes del mundo y la cuestión es muy simple. Los paradigmas políticos y praxis llevadas a cabo por Jarrai especialmente a partir de la década de los 90 en cada pueblo y barrio de Euskal Herria estaban muy adelantados a su tiempo. Tan adelantados a su tiempo que hoy mismo son vigentes. Fue Jarrai y prácticamente casi nadie más, pese a toda la porquería, represión, criminalización e intentos de marginación lanzada contra la organización juvenil la que abandonó la herriko taberna y empezó a fundirse con el pueblo creando nuevos sujetos activos y compartiendo con otros diferentes proyectos respetando la pluralidad, incluso impulsándola y sin perder por ello un ápice en su integridad ideológica. Sabiendo en todo momento dónde están los objetivos estratégicos y dónde está la táctica.

Fue precisamente el “sector duro” como le gusta llamar a la prensa en sus campañas de desinformación, los que se lanzaron de lleno en esa tarea a modo de avanzadilla.

De abajo a arriba, pueblo a pueblo, barrio a barrio y a nivel nacional. Se empezó a trabajar mas intensamente que nunca en todos los sectores estratégicos; cultura, euskara, lucha de clases, enseñanza… y no solo con el sector clásico simpatizante de la izquierda abertzale.
No, para nada. Se activó a toda persona que compartiera los objetivos concretos en cada iniciativa. Y se estrecharon lazos con movimientos muy diferentes.

No se esperó que la sociedad viniera sino que se fue a buscarla. La activó, se trabajó con ella y se fueron creando esos lazos que aún perduran como buenamente pueden y que han ido creando poco a poco un tejido social idóneo. Con paciencia y mucho trabajo de fondo. Una lucha anónima y profundamente revolucionaria. Con frutos que tardan en recogerse pero que llegan.

Un muelle es una pieza elástica, generalmente de metal, helicoidal o en espiral, que recupera su forma después de una deformación.

La acumulación de fuerzas en los ámbitos institucional, político, sindical y en las tareas de construcción nacional y social mediante el movimiento popular (que son las más importantes y vitales) necesitan del muelle. Cada espiral con su propia forma y autonomía, valorando la diferencia y potenciando lo unitario, respetando la diferencia y haciendo fuerza en lo común. Lo importante no son las siglas, sino la energía que se pueda crear a partir del todo. Es la clase trabajadora la que tiene que usar ese muelle para impulsarse y lo prioritario y principal son los objetivos y los contenidos, no el propio muelle que es una herramienta sino el sujeto que la usa que es la clase trabajadora y que sus intereses están por encima del partidismo (que no solo se da en partidos).

La existencia del muelle, elástico por naturaleza, y que hace uso de círculos espaciados en una lucha concéntrica, no debe suponer que tras las deformaciones derivadas de los impulsos no vuelva a recuperar su forma. La cual también es requerida sino se pierde el norte estratégico.

Jarrai fue vanguardia política del movimiento juvenil, no porque lo tuviera escrito en un papel, sino porque cuando nadie quería coger la pancarta la cogía y cuando demasiada gente la quería coger se apartaba y en silencio seguía creando nuevas condiciones. Sin rechazar a nadie, ni a uno mismo.

Hoy los malasombra están deteniendo a jóvenes acusados de ser de Segi por la audiencia nacional española. Tanto ayer como hoy, contra la juventud vasca solo han tenido una receta; la represión más despiadada.

El 27 de diciembre de 2001 la organización juvenil Segi fue inscrita en la lista europea de organizaciones terroristas porque la juventud independentista y revolucionaria vasca es un peligro para la Europa del capital. Mientras, la audiencia nacional española suspendía sus actividades por considerarla sucesora de Jarrai y de Haika, también ilegalizadas porque la juventud independentista y revolucionaria vasca es un peligro para el estado español fascista. El Tribunal Supremo de ese país confirmó la ilegalización en 2007 declarándola organización terrorista. Palabra usada por el capital y el fascismo para señalar a la disidencia y aplicar macro-redadas, torturas y persecución.

Lo que temen tanto ayer como hoy es un movimiento juvenil fuerte que remueva los cimientos donde sus privilegios no corren peligro.

Moraleja: Ni han podido ni podrán contra la juventud vasca. ¡Qué más quisieran!