Estados Unidos, Rusia y la crisis de Ucrania (II y III)

Soldado Ucraniano
Vladimir Acosta

Cuando examinamos y constatamos a diario el gigantesco y absoluto poder mediático, manipulador y mentiroso con que Estados Unidos (EU) domina el mundo actual y le impone una tras otra las cínicas mentiras que encubren sus agresiones imperiales, siempre con la complicidad de sus vasallos europeos y de otros gobiernos y medios serviles repartidos en todo el orbe, casi siempre nos quedamos cortos porque ese poder se refuerza a diario con cada nueva crisis que provoca, con cada nueva ambición imperial suya, o con cada ataque y destrucción o aislamiento de países que le estorban; y así hasta alcanzar niveles impositivos que no era fácil imaginar hace décadas y ni siquiera hace años. Y es la forma dictatorial y absoluta con que EU, apoyado como siempre por sus siervos europeos, manipula la actual crisis de Ucrania, que en lo esencial es obra suya, lo que pone ante nuestros ojos esa nueva realidad.

No hace falta ir muy lejos en el examen de ese proceso de aumento aplastante del poder mediático y autoritario yankee y no es necesario recordar los tiempos de la guerra de Vietnam, que fueron parte de un cuadro planetario y geopolítico muy diferente del actual. Basta partir del confuso y nunca bien aclarado atentado de septiembre de 2001 contra las torres del World Trade Center neoyorquino, y del manejo mediático dictatorial impuesto por EU para impedir que se conociera la verdad imponiéndole al mundo su interesada y mentirosa versión del atentado. Que, por cierto, ha perdido interés, pues de él ya nadie habla, de modo que parece que ocurrió hace 2 siglos y no 2 décadas. Ahora sólo quiero destacar que ese confuso atentado cuya autoría no está clara fue el pretexto mediante el cual el imperio estadounidense, que entonces se proclamaba único Super poder, capaz de ganar juntas 3 guerras, inició esa criminal “Guerra contra el terror” (de los otros, no el suyo), que ha hundido al mundo en 20 años de crímenes, matanzas y destrucción de países, obra de un imperio incapaz hoy de ganar ninguna guerra, cuya decadencia se niega a reconocer, mientras sigue `promoviendo a diario sanciones, guerras por intermediarios, ataques y agresiones.

Recordaré al azar varios crímenes y mentiras yankees de las 2 primeras décadas de este siglo. Detrás del ataque aéreo había una demolición controlada de las 2 torres altas del WTC y de la pequeña; a los terroristas sauditas acusados se los dejó huir mientras se acusaba a una dudosa Al Qaeda y a Saddam Hussein, que nada tuvo que ver con el tal atentado. En el ataque anterior a Irak la hija del embajador kuwaití se disfrazó de enfermera en un fake de la CIA y acusó a Saddam Hussein, invasor de Kuwait, de haber sacado bebés de sus cunas de hospital para hacerlos morir en el piso. Madeleine Albright normalizó como necesaria la muerte de medio millón de niños iraquíes mientras EU bombardeaba Irak con uranio empobrecido. Colin Powell mostró en la ONU un frasquito como prueba de que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva para atacar a EU y a Gran Bretaña. EU causó en Irak más de un millón de muertos. Hubo torturas y violaciones, y crímenes como los de Abu Graib. Luego mintió para invadir Siria en alianza con fundamentalistas asesinos y bandas terroristas islámicas que había creado y financiado antes. Fabricó calumnias para invadir Libia: falsos videos, falsas acusaciones de que Gadafi masacraba a su pueblo. Y Hillary Clinton celebró su horrible violación y asesinato parodiando una frase de Julio César. Imposible olvidar a Obama, Nóbel de la Paz, dirigiendo desde la Sala oval de la Casa Blanca bombardeos con drones del invadido Afganistán para matar niños, mujeres y adultos civiles a los que luego se acusaba de terroristas. Irak sigue ocupado y arruinado, Libia fue destrozada por completo y Siria sólo se salvó de lo mismo gracias a la ayuda política y militar rusa que paró la invasión yankee.

Y es que pese a todo el poder de que disponía EU, en los medios había todavía espacios para denunciar sus mentiras y las de Europa. De hecho, en 2003 la invasión de Irak por EU provocó una masiva respuesta en contra de ella. Y hubo por doquier marchas de miles de personas que se opusieron, hasta en ciudades estadounidenses. Varios gobiernos europeos se opusieron a esa guerra mentirosa y criminal. Hubo espacios de crítica y denuncia en medios escritos y televisivos, gran prensa y noticieros, en Europa y en el propio imperio. Fue poco, pero sí jugó un papel. El monopolio yankee no tenía todavía dominio pleno de la información y el servilismo europeo no se había hundido aún en su pantano.

Ese espacio decreció pronto hasta desaparecer. Con la Ley patriota en EU y el chantaje antiterrorista en Europa y resto del mundo, el poder yankee se impuso brutalmente y la cobarde Europa se sometió al pleno dominio de sus medios. Ese es el cuadro actual. Los medios imperiales dominan por completo, solo ellos elaboran y convierten propaganda yankee en información. Los otros medios la copian y repiten en diarios, noticieros y entrevistas en TV, y los más serviles añaden mentiras propias para fortalecer los argumentos del amo yankee y contentarlo.  Ese es el cuadro mediático de hoy y es dentro de sus parámetros dictatoriales, propios del Big Brother orweliano, que esos medios “informan” sobre el conflicto ucraniano y la posición de Rusia. EU miente a diario sin parar, los otros medios lo repiten y no hay ningún espacio en ellos, que controlan, dominan y falsean toda información, para saber por su intermedio lo que en verdad hace y propone Rusia.

EU y Europa acusan a Rusia de que proyecta invadir Ucrania, sus medios repiten y manipulan eso a diario y hasta han fabricado y difundido planos falsos del inminente ataque ruso. Lo hizo el Washington Post, luego Bloomberg y ahora la revista alemana Bild. Como no se produce porque Rusia no tiene intención de invadir, cada nuevo plan cambia de fecha. Se empezó en enero y ahora se habla de mediados de febrero.

Lo que Rusia ha propuesto, pero no se informa, es volver a la diplomacia respetando las normas y acuerdos de la ONU, y que la OTAN no se expanda al este y cerque a Rusia. Solo después de que Ucrania negó la amenaza rusa, EU debió responder las 7 propuestas concretas que Rusia le había enviado, pero las rechazó amenazándola de nuevo. Rusia ha marcado sus límites: quiere seguridad y paz, pero cuenta con superioridad militar y está preparada para responder a la violencia porque la amenaza de EU y Europa sigue encendida. Rusia no tiene acceso a los grandes medios occidentales. Solo hay información sobre ella en Rebelión, Red Voltaire y otros, pero tiene sus medios, RT y Sputnik. Son pocos, pero informan, no mienten, y cada vez tienen más lectores. EU les teme y ha ordenado a la servil Alemania bloquearlos de Europa con pretextos. Rusia respondería dejando fuera a la DW, pero no es lo mismo pues no tiene igual alcance.

 Lo que ayuda a Rusia es que la prepotencia imperial de Biden empieza a generar cansancio y rechazo entre varios países europeos, que temen a la guerra, como Croacia y Bulgaria. Y son varios los países europeos que no quieren una guerra en Europa ni ser carne de cañón para EU. Parece que ni siquiera lo quiere Ucrania, que duda. Y Biden está entrampado porque quiere como sea la guerra de Ucrania y Rusia. Presiona a Zelenzki, el presidente ucraniano, para que invada el Donbass y provoque como respuesta la invasión rusa, pero Zelenski sabe que sería un desastre para Ucrania y no quiere esa guerra ni que EU utilice a Ucrania como carne de cañón. Parecería que a Biden solo le queda montar un falso atentado ruso para provocar la guerra. De modo que la amenaza sigue, no hay nada definitivo y puede pasar cualquier cosa. Amanecerá y veremos.


Entre lo que nos ha mostrado a lo largo de estos meses la actual crisis ucraniana, provocada y manejada por el presidente de Estados Unidos (EU) Joe Biden, creo que lo más escandaloso es el manejo que él y sus cercanos funcionarios hacen a diario de los dóciles medios mundiales que controlan, no solo para mentir y manipular a los lectores o telespectadores que los siguen, algo que es ya corriente, sino también para despreciarlos y humillarlos tratándolos como bestias, lo que pienso merece un comentario.
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En política y diplomacia no es nuevo mentir, afirmar algo sin base, pasar propaganda como información. Y en especial EU es experto en hacerlo. Su facilidad para mentir es infinita y su lista de mentiras crece a diario, pero con frecuencia olvidaba que el mentiroso tiene las piernas cortas. Porque la discusión en los medios y el acceso a ellos de críticas bien fundamentadas solía poner las cosas en su sitio. Pero se alargó las piernas sacralizando sus medios, con lo que sacralizó al propio poder gobernante que es su dueño, e impidiendo el acceso de toda crítica a ellos. Convirtió sus periodistas en mercenarios del poder, receptores pasivos de su propaganda y repetidores de sus argumentos falsos o sin base. Esto es ya normal, pero aún escandaliza que convirtiera a los seguidores de sus medios en borregos que perdieron su capacidad de pensar y razonar y se tragan esa basura como si la creyesen infalible palabra divina. Así, desprecia e insulta a esa población y le manda cuanta basura produce confiando en que la devorará y repetirá como única verdad. EU ha fabricado así, y lo muestra a diario en el caso de Ucrania, el modelo ideal de prensa imperial capitalista: exclusiva, autoritaria, sin críticos, con periodistas mercenarios y una enorme multitud de receptores pasivos a los que convierte en bestias y trata como tales.

Empero, habría cierta esperanza. Hace una semana un viejo periodista, Matt Lee, enfrentó a Ned Price, vocero del Departamento de estado por acusar sin ninguna base a Rusia de preparar un falso atentado para iniciar la invasión de Ucrania con la que EU miente a diario. Price lo criticó por no creer en una información de inteligencia y Lee le respondió que él recordaba las armas de destrucción masiva de Irak y otras mentiras, por lo que a Price solo le quedó decirle que dudaba de su patriotismo recomendándole acudir a los portales rusos.

Pero esto es excepcional y no es lo más importante. Las piernas nunca son suficientemente largas y más temprano que tarde las mentiras empiezan a quebrarse. No importa. Biden sigue acusando a Rusia de preparar con cualquier pretexto la invasión de Ucrania y mientras saca a toda prisa a los estadounidenses de esta, amenaza de nuevo a Rusia enviando 8 mil soldados a Polonia. Entretanto varias altas funcionarias suyas escupen nuevas mentiras. Una tal Sherman dice que no sabe cómo, pero que está segura de que Rusia prepara la invasión, y otra, Jen Psaki, miente descaradamente diciendo sin base alguna que en los últimos años Rusia ha invadido diversos países que no nombra y que usa armas químicas. Total, para mentir y calumniar, EU no tiene límites, pues sus medios se ocupan de hacerlas digerir así sea por cierto tiempo.

Lo más importante sigue siendo lo referente a la tan inminente como fantasiosa invasión de Ucrania que prepararía Rusia y de la que habla a diario EU, que mientras sigue armando a Ucrania y acercando tropas a Rusia, le exige a esta retirar las tropas defensivas que mantiene en su propio territorio en previsión de un ataque ucraniano. Y aquí tendrían cabida varias informaciones importantes que muestran el panorama de estos días. Así, serguei Karagánov, alto funcionario ruso experto en política exterior, señala en un notable artículo publicado en una revista rusa, que la invasión de Ucrania sería un disparate sin sentido; que si el podrido gobierno ucraniano atacara el Donbass, Ucrania sería destruida; que sabe que EU no lucharía en Europa contra un país nuclear como Rusia; y termina añadiendo que sin las propuestas rusas sobre paz y seguridad, que  EU y la OTAN rechazan no puede haber arreglo, y que la verdadera tarea pendiente es construir un sistema viable para la paz sobre las ruinas del actual manejado por el belicismo de EU y su OTAN. El artículo de Karagánov fue enviado antes a Financial Times, pero este no lo publicó “por falta de espacio”.

Así también, mientras el gobierno ucraniano declara de nuevo que no hay ningún peligro de invasión rusa y llama a la calma a EU y a Occidente, el sábado pasado se reunió en Kiev el partido nacionalista pro nazi CI 4. Y su líder, un tal Karás, proclamó que les sobraban armas entregadas a ellos por Occidente, no porque fueran buenos, sino porque hacían las tareas de este y porque amaban guerrear y matar. Y lo celebraban porque ahora sí podían hacer lo que querían, que es enfrentar a Rusia. Lo que faltaría aclarar es el alcance real de esta bravuconada nazi.

El otro tema central, un tanto descuidado últimamente, es el del gasoducto North Stream 2, que EU saboteó desde el principio. Ese gasoducto libera a Rusia de los problemas del anterior, el North Stream 1 que, para llegar a Alemania atraviesa Ucrania y Bielorrusia, debiendo pagar derechos por ello, y que se ve afectado en el caso de Ucrania por el problema generado por EU para armar a Ucrania y acosar a Rusia. El North Stream 2, mayor y de más capacidad, es marítimo y atraviesa el Mar Báltico para llegar a Alemania. Se lo terminó al fin pese al sabotaje de EU, pero el nuevo gobierno alemán, siervo suyo, coloca los intereses del amo yankee por sobre los propios y con pretextos limita y encarece el suministro de gas ruso a Europa en pleno invierno. Para EU, en el caso de Biden, se combinan 3 intereses en proporciones parecidas: el interés geopolítico yankee de dominio sobre Europa; su interés económico en sacar del mercado europeo al gas ruso, limpio, mejor y más barato, para vender el suyo, de esquisto, inferior, menos limpio y más caro por su licuado y su transporte; y también los intereses particulares de su familia, pues su corrupto hijo está conectado con el negocio del gas en Ucrania. El negocio de Biden es pues redondo. Y la política que sigue no está separada de ello.

Europa es doblemente afectada por su servidumbre ante EU: por la escasez de gas y por la menor calidad y costo mayor del gas de esquisto. A Rusia por supuesto la afectaría también perder ese mercado, que limitaría su peso en Europa, pero menos que a esta. Y de hecho acaba de inaugurar un gigantesco gasoducto terrestre, el Fuerza de Siberia 2, capaz de cubrir toda la enorme demanda de gas que requiere China.

Rusia y Bielorrusia han iniciado maniobras militares. Ningún motivo de preocupación, son defensivas. El canciller ruso Lavrov reitera que Rusia es siempre la amenazada y que no amenaza a nadie. Y que luego de las maniobras con Bielorrusia los soldados regresan a sus países. Pero como EU las considera una amenaza y saca a sus ciudadanos de Ucrania, Rusia saca también los suyos. Y el bombardeo mediático sigue. Biden, que no deja de provocar, dice ahora que la invasión rusa de Ucrania será el 16 de febrero, mientras su Jefe de Seguridad declara que no es seguro.

Biden añade que no enviará soldados de EU a Ucrania para no chocar con los rusos y evitar una guerra nuclear. La guerra que él quiere es la de Rusia con Ucrania para intervenir enviando solo tropas de sus siervos europeos y volar el North Stream 2. En medio de este tenso y asfixiante clima, casi irrespirable, sigue flotando en el aire la seria amenaza de un inminente atentado yankee en Ucrania disfrazado de ataque ruso para desatar el caos. Pero en todo caso, Rusia ha declarado que sabe cómo responder.

Fuente
https://ultimasnoticias.com.ve
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