El 8 de julio de 1978, las Fuerzas de Seguridad del Estado, con Martín Villa como ministro de Interior, dispararon contra una multitud en la Plaza de Toros de Pamplona. Hubo un joven asesinado y 150 heridos. Los datos de lo ocurrido siguen siendo escondidos por el Estado.

Las balas mataron la fiesta. Los sueños se tiñeron de color sangre y la vida de Germán Rodríguez, un joven de 27 años, se apagó para siempre. La culpa fue de los disparos policiales. Este domingo, la alegría sanferminera hará una pausa para recordar, entre silencio y dolor, los terribles hechos de aquel 8 de julio de 1978, cuando un salvaje operativo de “los grises” acabó con la vida de Germán e hirió a una multitud temblorosa y confusa. Quienes estuvieron allí aún tienen grabadas las escenas del espanto. Son los recuerdos de la muerte.

“Recuerdo la sensación de pánico, el ruido de las sirenas, las luces de las furgonas que iban de una calle para otra, los policías bajándose y disparando a quien tuvieran delante…”. Sabino Cuadra, un militante abertzale que con el paso de los años llegaría a ser diputado de la coalición independentista Amaiur, tiene literalmente grabadas en su cabeza las imágenes de aquel día, que se mezclan con otro dato anecdótico. “Aquella tarde –rememora- era la primera vez en mi vida que iba a los toros”.

El reloj marcaba las 20.45. Cuando la corrida había terminado, unas 50 personas bajaron al ruedo y desplegaron una pancarta en la que se pedía la libertad de las personas encarceladas por motivaciones políticas. “Amnistía total. Presoak kalera (los presos a la calle). San Fermín sin presos”, se leía. Este mensaje desató la furia de unos cuarenta policías que entraron a la plaza y empezaron a cargar contra todo lo que se movía. Al frente de ellos estaba Miguel Rubio, comisario jefe de Pamplona.

Entonces sonaron los primeros disparos. Pero habría más. Muchos más. De hecho, se contabilizaron hasta 150 tiros de revólver contra la muchedumbre. En las calles de la capital navarra también hubo ráfagas de ametralladoras Z-70. Uno de esos proyectiles dio en la cabeza de Germán Rodríguez, que murió en el acto. Otra persona fue alcanzada en una axila, pero sobrevivió. Había heridos por todas partes. Sanfermines, los alegres Sanfermines, eran ya un reguero de sangre.

Germán Rodríguez

Germán Rodríguez

“Preparad todas las bocachas y tirad con todas las energías y lo más fuerte que podáis. No os importe matar”, había sido la orden dada por un mando desde la comisaría. “Ese es el señor que mató a Germán”, subraya Cuadra, quien destaca que “al margen del asesino material, están los asesinos políticos: el que dio las órdenes de disparar a matar y Martín Villa, que encubrió todo aquello”. En efecto, el brutal operativo policial no mereció ni la más mínima investigación. Sus responsables, a pesar de que hubo una persona muerta a causa de los disparos, siguieron en los cuerpos policiales como si nada hubiera ocurrido.

Lo que esconde el Estado
Coincidiendo con el 40 aniversario de aquella masacre, varias y varios pamploneses han formado la comisión Sanfermines 78 Gogoan, nacida con el espíritu de buscar lo que hasta ahora no se ha encontrado: justicia. A pocas horas del homenaje que se realizará este domingo frente al ayuntamiento de la capital navarra, Sabino Cuadra, uno de los componentes más conocidos de esta plataforma, valora los “pasos positivos” que se dieron a lo largo de los últimos meses en las instituciones navarras para tratar de hacer justicia. Entre otras cosas, destaca la autorización del ayuntamiento de Pamplona para instalar una escultura que rememora estos hechos y que ha sido sufragada mediante aportaciones populares. También pone en valor el apoyo del consistorio a la Comisión de la Verdad, creada a finales del año pasado para tratar de romper la impunidad que históricamente ha rodeado este caso.

Sin embargo, el muro levantado en 1978 sigue resultando difícil de quebrar. “Hay aspectos esenciales que siguen cerrados por la negativa del gobierno español a esclarecer todo aquello”, afirma Cuadra. Por ejemplo, la Comisión de Interior del Congreso –con los votos de PP, PSOE y Ciudadanos- se negó en mayo pasado a desclasificar los documentos relacionados con la masacre. Esa solicitud había sido respaldada previamente por el Parlamento de Navarra, pero no sirvió de nada: en Madrid volvió a chocar con la misma pared.

El caso ha llegado ahora al Parlamento Europeo, donde la Comisión de Peticiones deberá valorar la denuncia presentada por Sanfermines 1978 Gogoan respecto a la imposibilidad de acceder a los documentos relacionados con estos hechos. En ese contexto, Cuadra advierte que la desclasificación de los archivos “es muy importante”, ya que “en su día hubo un boicot manifiesto del ministerio de Interior –dirigido por Martín Villa-, que se negó facilitar a los jueces los materiales que les fueron solicitados”. “Frente a ese boicot de Interior, hubo una condescendencia por parte de la judicatura, que miró para otro lado”, subraya. Cuarenta años después, la justicia sigue igual de lejos.

 

(Aritz Intxusta / naiz.eus) - Miles de personas exigen el fin de la impunidad en el 40 aniversario de los sanfermines del 78
Una concatenación de actos a lo largo de la mañana de este domingo ha aunado a miles de personas en el 40 aniversario de los sanfermines de 1978. En el acto central, que se ha trasladado del lugar de la muerte de Germán Rodríguez al Ayuntamiento, la plaza estaba tan llena que recordaba a lo que se ve en el momento del txupinazo.

La kalejira ha arrancado desde la Plaza de Toros y la primera parada se ha producido en la calle Orreaga, donde la estatua de una mujer sin brazos ni cabeza recuerda lo sucedido hoy hace 40 años. La Policía entró en la plaza y la emprendió a tiros, matando a Germán Rodríguez e hiriendo a unas 150 personas. La prensa internacional definió aquellos hechos como una ‘corrida fascista y mortal’. Esta estatua conmemorativa se ha levantado este año gracias a aportaciones populares.

En cada parada ha habido flores o poemas. Un poco más adelante y en esa misma calle, se encuentra la estela de Germán que marca el lugar donde el joven murió baleado. La historia de esta estela, retirada de su sitio en varias ocasiones y perseguida por los consistorios que lideraba UPN, cuenta lo difícil que ha sido mantener viva esta pelea por la memoria. Sin embargo, esta mañana han colocado flores sobre la misma tanto representantes del Ayuntamiento como del propio Gobierno.

Las 16 peñas han desplegado sus pancartas frente al Ayuntamiento a la espera de que la kalejira en la que participaban miles de personas al son de txarangas y txistus. Era obvio que no iban a caber todos los que iban tras la pancarta. Al final, la plaza se ha llenado hasta rebosar y los concentrados han acabado ocupando también varias de las bocacalles.

El alcalde, Joseba Asiron, y la consejera Ana Ollo se han colocado en primera fila para escuchar los discursos y los testimonios de algunas de las otras víctimas de aquellas cargas que, según constata el último informe de expertos de la UPNA, fueron premeditadas. Todos los que han subido al escenario han reclamado «verdad, justicia y reparación». Se ha recordado que nadie nunca se ha sentado en el banquillo por lo sucedido y se ha exigido la desclasificación de los documentos secretos que existen sobre aquellos sucesos.

El acto ha terminado con un coro entonando la canción de Fermín Balentzia sobre la víctima mortal. No es este el último acto en el que se recordará a Rodríguez. Las peñas acudirán a la plaza todas juntas en recuerdo del fallecido. Está previsto que a las 16:10 se baile en la arena de la plaza un aurresku en su honor.

Rodríguez no fue la única víctima de la que se ha hablado. El nombre de Joseba Barandiaran también ha estado en boca de prácticamente todos. Barandiaran murió cuatro días después que Germán Rodríguez cuando protestaba por lo sucedido en sanfermines. «Germán, Joseba, gogoan zaituztegu», ha sido coreado en diversas ocasiones. También han gritado «Policía asesina» y «Herriak ez du barkatuko». Buena parte del público ha cantado también el 'Eusko Gudariak".

 

(Ion Telleria Barrena / naiz.eus) - El relato de los «Sanfermines rotos» de 1978 en 'Egin'
«Sanfermines rotos» rezaba el titular del 9 de julio de 1978 de 'Egin' dando pie a una cobertura especial que se prolongó durante los próximos días y dio cuenta de la muerte de Germán Rodríguez, la de Joseba Barandiaran pocos días después en Donostia, de la protesta masiva y la indignación, la suspensión de los sanfermines de aquel año y el «que se vayan» de 'Ortzi' en el Congreso español.

«Para Sanfermin todos en casa», era la pancarta gigante que adornó aquel 1978 el txupinazo de Iruñea, tal como mostraba la portada de 'Egin' del 7 de julio: «El encierro de varias personas en huelga de hambre para pedir amnistia hizo que se cerrase a cal y canto el Ayuntamiento», el txupinazo se lanzó ese año desde el primer piso, en vez del tradicional segundo. La protesta pedía la amnistía de los presos y la libertad de los encarcelados por la muerte de un Guardia Civil meses antes, «alrededor de la una, tres de los cinco encarcelados (...) salían en libertad provisional», se leía en la portada, «a pesar de los problemas políticos, Pamplona comenzó ayer ese paréntesis festivo en el que la noche se empalma con el día, en espera del acto central de la fiesta: El Encierro», finalizaba la primera.

La portada del fatídico 8 de julio de 1978 relataba «Un siete de julio para los de casa» y se lamentaba de la poca presencia de gente de fuera. «No sé muy bien si la falta de elemento 'foráneo' se debió al mal tiempo», redactaba el cronista de 'Egin', «o a ese rumorcillo que corrió durante todo el día, apuntando la causa de la ausencia a posibles peligros o atentados». Tras «una corrida sosa», «'La Única' ha salido de la plaza con los carteles plegados y formando una manifestación silenciosa reivindicando la libertad de los presos» a la que se añadieron personas de otras peñas a título individual.


Portada del 9 de julio de 1978:

Antetítulo: Brutal intervención de la Policía en la plaza de toros tras un incidente por la demanda de libertad para los presos

Titular: Sanfermines rotos

Sumario: Desalojada la plaza, se extendieron los incidentes por Pamplona dejando un balance de casi cien heridos, varios por bala, uno de los cuales está clínicamente muerto.

Sumario: Centenares de personas rodearon el Gobierno Civil para protestar por la actuación de las fuerzas de orden y rota la fiesta, se extendió un clima de indignación.

Dos fotos completan la información, en una se muestra el ruedo de la plaza de toros de Iruñea donde se ven la pancarta por la amnistía de los presos y a policías actuando contra los mozos. En la segunda se muestran los incidentes frente al Gobierno Civil.

Los hechos servían de arranque en el cuadernillo especial sobre los sanfermines y de la crónica taurina que firmaba Paco Apaolaza con pesar, «Realmente muy pocas ganas le quedan a uno de escribir de toros mientras se oyen las carreras y los gritos de la gente y los botes de humo vuelan por todas partes».

Como era habitual entonces, la última página servía para ampliar la noticia de impacto que trastocaba la pauta prevista para aquel ejemplar. Un impacto que se palpaba en la crónica sin firma que comenzaba de esta manera: «Dantesco y aterrador. Increíble, demencial y lamentable, son adjetivos que corrían de boca en boca ayer una vez que la policía cargara indiscriminadamente y sin previo aviso sobre la multitud congregada en la plaza de toros».

La intervención en la plaza
A continuación, relato de los hechos que «se habían iniciado con la aparición de una pancarta de color verde en el ruedo, con la inscripción en letras blancas que decía 'En San Fermín, todos los presos en casa'». La aparición de la pancarta «provocó disensiones», según el cronista, y así añadía que «en medio de discusiones y enfrentamientos (...) un primer grupo de policías entró por la puerta del callejón, haciendo uso de las porras, mientras un segundo le seguía a los pocos instantes, disparando fundamentalmente botes de humo y algunas pelotas de goma». La respuesta en los tendidos, «desde los que se arrojaron infinidad de almohadillas, panes y alguna botella mientras un sector de la plaza gritaba 'Todos al ruedo'». La plaza «se había convertido en una gran nube de humo. diversos testigos confirmaron a EGIN que un policía había sido visto esgrimiendo una pistola en el ruedo».

Cuatro personas fueron atendidas en la misma plaza por herida de bala, según la crónica, y los incidentes se trasladaron al Gobierno Civil. Las protestas y las intervenciones con fuego real de la Policía Armada se repiten y 'Egin' recaba un primer parte de heridos que habla de 22 personas atendidas en el Hospital de Navarra, seis de ellas por herida de bala y cuatro de gravedad, entre los que se encuentra Germán Rodríguez.

El 11 de julio 'Egin' reproduce la transcripción de la grabación que recoge las comunicaciones internas de la Policía aquella tarde-noche fatídica.

A la par, una delegación de peñas, partidos políticos y sindicatos se reúne con el gobernador civil que afirma estar «hecho trizas» y que «no estaba de acuerdo con la invasión por parte de la Policía Armada de la plaza de toros». Los representantes sociales y políticos denuncian que la entrada en la plaza de toros «había sido algo premeditado».

Los últimos párrafos de la crónica sirven para actualizar el parte de heridos, son 40 personas atendidas en el Hospital de Navarra, 12 en la Clínica Universitaria, 33 en la Residencia Virgen del Camino, 6 de ellos policías, y 3 en la Clínica de San Juan de Dios. Las últimas cuatro líneas confirman el trágico final que se anunciaba en portada: «según datos facilitados en el Hospital, Germán Rodríguez Sainz es considerado clínicamente muerto»

Luto e indignación
Titular principal del 11 de julio: 'La indignación de Pamplona se extendió a toda Euskadi'. En portada se destaca la «impresionante demostración de unidad del pueblo pamplonés en la tristeza por la muerte de Germán Rodríguez»; se añade, subrayado, «y en la condena de la actuación de la policía». Se da cuenta de que «treinta mil personas se manifestaron en silencio por la ciudad» y que «peñas, entidades y organizaciones diversas insistieron en las condiciones para la reanudación de las fiestas». Trascendía que «las peñas no volverían a su actividad sanferminera en tanto no se retiraran las fuerzas del orden de la ciudad. Exigían igualmente la dimisión por escrito del gobernador civil, señor Llano, y la salida de todos los detenidos».

La portada la completaba un reportaje gráfico que firmaban Jotx Pastor, Javier Aliaga y Xabier Santiago, con tres fotografías referidas al funeral y la manifestación en recuerdo de Germán Rodríguez.



'SF78 gogoan'

La misa la ofició Patxi Larrainzar acompañado de Jesús Lizaur. Larrainzar pronunció una homilía emotiva que inició diciendo que «nunca tan pocos han hecho sufrir a tantos. Nunca tan pocos han escarnecido y desafiado a tantos». Seguía, «los navarros tenemos la extraña sensación como si alguien desde la oscuridad nos apuntara la frente con un fusil. Parece como si, aprovechando los trucos de esta irrisoria democracia, alguien quisiera cortarnos el aliento y la andadura, y estuviera interesado en romper la unidad de todos los navarros y todos los vascos y cortar las manos enlazadas. ¿Qué es lo que quieren esos hombres, obscenos pájaros de la noche, sembrando el terror y la confusión?».

Tras denunciar la gravedad de que esta actuación policial sucediese en plenos sanfermines y poner en valor las cualidades de Germán Rodríguez, concluía Larrainzar: «Que todos hagamos eterno su recuerdo, que estemos siempre en camino con el andar ligero, los ojos enfervorizados hacia ese futuro nuevo para todos. Navarra libre o esclava, esta fue su lucha y este su sueño. Que esta sea también nuestra herencia recibida».

El suplemento especial sobre sanfermines de ese mismo 11 de julio daba cuenta de un ejemplo más del terror que produjo la actuación policial al relatar el caso de un americano perseguido por las FOP (Fuerzas de Orden Público): «Durante ocho horas permaneció en la base de la muralla gravemente herido Craig de Thomas, ciudadano americano, que fue perseguido por varios miembros de la policía armada, en la noche del domingo y que, ante la proximidad de los mismos, se arrojó por la muralla. Ocho horas más tarde un grupo de particulares lo recogió». Primeramente se había informado que el americano habría caído al dormirse en las murallas, 'Egin' recababa el testimonio del propio protagonista para desmentir esa primera versión.

Protestas en todo el país
La protesta y condena por la actuación policial en Iruñea ya se había extendido a todo el país. El 12 de julio dos noticias de alcance ocupaban la portada de 'Egin', los sanfermines se suspendían de manera oficial y una ráfaga de metralleta acababa con la vida del joven de Astigarraga Joseba Barandiaran en Donostia.

Al igual que en Iruñea, se conformó una comisión ciudadana para investigar este último suceso, pronto se crearía una tercera tras el «Vandálico asalto de policías a Renteria», según titulaba 'Egin' el 14 de julio, «una compañía especial de Policía Armada integrada por doscientos hombres y procedente de Miranda de Ebro, entró ayer a las dos y media de la tarde por las calles vacías de Renteria destrozando a culatazos las vitrinas de escaparates a la vez que disparaban a las ventanas pelotas de goma y bombas de humo».

Las miradas estaban puestas en el recién creado puesto del ministro de Interior, antes de Gobernación, ostentado por Rodolfo Martín Villa. Entrevistado en TVE, dijo que la actuación de las FOP en Iruñea «podía haber sido desafortunada» pero que «las fiestas estaban amenazadas». Fue preguntado, según recoge 'Egin', sobre «el antagonismo que hay en Euskadi con relación a las FOP. Martin Villa insistió en el cambio de imagen que habían logrado estas fuerzas durante estos dos años» y que en sanfermines «se pretendía retar a la Constitución». El titular de esta pieza era para la respuesta del ministro español sobre la responsabilidades a depurar, «lo nuestro son errores, lo otro son crímenes».

Seguían las protestas en la calle, las comisiones ciudadanas que «buscarán culpables», según la edición del 15 de julio, y las negociaciones para las transferencias al Consejo General Vasco, predecesor del Gobierno de la CAV. Entre ellas la referente a la policía autónoma.

'Egin' lo cuenta en su edición del 20 de julio. Relata una «dura polémica sobre el orden público» y el titular recuerda el día en el que la exigencia de la salida de las ahora Fuerzas de Seguridad del Estado salgan de Euskal Herria llegaba a Madrid: «Ortzi en el Congreso: 'que se vayan'». Tal como recoge el antetítulo de ese día, «Fraga pidió que se revisara la inmunidad parlamentaria del diputado vasco». Francisco Letamendia afirmó en su intervención en la Cámara que «la democratización de las fuerzas de orden público es imposible y pedimos que sean otras fuerzas autóctonas las que, escalonadamente, se ocupen de la seguridad pública. El grito del pueblo vasco es 'que se vayan'».



Portada de 'Egin' del 20 de julio de 1978 y la icónica foto de Ortzi Letamendia en el Congreso español el 8 de noviembre de ese mismo año. 'Egin' da cuenta en portada, también, de un ataque con bomba contra la peña 'Alegría de Iruña' reivindicado por 'Acción Nacional' y que acusaba a la peña de «tener centralizadas las actividades de la marxista-separatista 'Comisión investigadora de peñas', tontos útiles de la maniobra guipuzcoana-vizcaina de invasión de Navarra».