Cuba, país que ha soportado más de 60 años de criminal bloqueo y sanciones por parte del imperio más sanguinario del mundo, se alista para tener 100 millones de vacunas contra la Covid-19 en este 2021. Esta cantidad de “Soberana 2”, como han llamado a la vacuna aún en pruebas, deberá ser suficiente para inmunizar en el presente año la totalidad de la población cubana y ofrecer, como ha sido su impronta, a otros países empobrecidos la oportunidad de proteger a sus poblaciones de la pandemia. Algunos de los gobiernos interesados en adquirir el fármaco de tecnología socialista son Vietnam, Irán, Venezuela, Pakistán y la India.
El Gobierno de la Isla también ha informado que la “Soberana 2” es solamente una de cuatro vacunas que están en fase de desarrollo en ese país. Estas son desarrolladas por el Instituto Finlay, centro creador de vacunas en Cuba. Dicho centro y los resultados científicos a lo largo de los 30 años que tiene de fundado, han llevado a ese país socialista a ser el único en Latinoamérica que desarrolla su propio fármaco contra el SARS COV-2.
Según la Embajada cubana en Colombia, el desarrollo de la vacuna va en fase 2, y en las próximas semanas se sumarán 150.000 voluntarios (tanto en Cuba como en Irán) a las pruebas de la fase 3. Podría decirse que este éxito de Cuba es producto del empeño de su pueblo y la priorización en materia de salud y educación de su Gobierno, pese a la asfixia estadounidense.
Cabe destacar que las vacunaciones en la Isla son universales y gratuitas porque la salud allá es vista como un derecho y no como un mercado. Es decir, el país está preparando un plan general de vacunación que cubra a todas y cada una de las personas.
Mientras tanto, en Polombia…
Colombia, con 2 millones de casos de coronavirus, es el tercer país con más muertes en Latinoamérica (detrás de Brasil y México), y el segundo en casos confirmados de la enfermedad. La penosa situación en materia de salud es producto de los manejos de la clase en el poder. La política internacional del Estado colombiano es desarrollar tratados de comercio, políticos y militares que hoy hacen que la nación sea parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico -OCDE-, la Organización del Tratado del Atlántico Norte -OTAN- y ser el principal aliado de Estados Unidos en Sudamérica. Sin embargo, esa rimbombante “cooperación internacional” no ha servido en lo absoluto para conseguir los medios de inmunización de la población colombiana.
Seguramente, los ricos que por azar nacieron en Colombia ya se vacunaron. Pero para la gran mayoría de colombianos, la esperanza de inmunización está en la gestión que el Estado pueda realizar para conseguir las vacunas.
A finales del año pasado, el Presidente Iván Duque aseguró que el Gobierno colombiano había cerrado acuerdos para adquirir 40 millones de vacunas. Pero a mitad de enero el Ministro de Salud desmentía esas palabras. La llegada de las primeras dosis del antiviral está sujeta a las posibilidades del Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19 -COVAX-, que aún no tiene fechas ni cantidades claras. Máxime cuando por el acaparamiento y la alta demanda, las farmacéuticas del capitalismo mundial se centran en los países más ricos.
Tanto el caso cubano como los manejos de la enfermedad que han hecho China, Vietnam y Venezuela, con economías planificadas y toma de decisiones en favor de las comunidades, han salvado miles de vidas.
Cuando hablamos de socialismo, precisamente buscamos la racionalización de la producción, conservación de las áreas naturales, la abolición del trabajo asalariado y de la acumulación por parte de los grandes capitalistas, el impulso a la economía campesina, indígena y negra para la soberanía alimentaria y la producción de tecnología en materia de salud preventiva y soberana de los países. Estos temas serán claves para protegernos de lo que estamos viviendo y lo que viene.
En lo inmediato, es clave que los procesos populares, partidos progresistas, revolucionarios y las comunidades en general exijamos al Gobierno colombiano la firma de convenios urgentes con Cuba y Rusia para la adquisición y distribución de las vacunas Soberana 2 y Sputnik V. La movilización será clave para garantizar el acceso a la vacuna de las clases trabajadoras del país, evitando así que sea caballito de batalla de politiquería y clientelismo uribista.
