Deprecated: Array and string offset access syntax with curly braces is deprecated in /home/arriaran/public_html/vendor/typo3/phar-stream-wrapper/src/PharStreamWrapper.php on line 479 Jorge Arreaza Montserrat
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esVamos a contar mentiras… (Opinión)
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<span class="field field--name-title field--type-string field--label-hidden">Vamos a contar mentiras… (Opinión)</span>
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<div class="field__label">Imagen</div> <div class="field__item"><img src="http://www.pakitoarriaran.org/sites/default/files/2020-08/Elliott%20Abrams.jpg" width="550" height="300" alt="Elliott Abrams" typeof="foaf:Image" />
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<span class="field field--name-created field--type-created field--label-hidden">Lun, 31/08/2020 - 12:01</span>
<div class="field field--name-field-autor-articulos field--type-string field--label-above">
<div class="field__label">Autor</div> <div class="field__item">Jorge Arreaza Montserrat</div> </div> <div class="clearfix text-formatted field field--name-body field--type-text-with-summary field--label-hidden field__item"><p>En el mundo hispanohablante es popular una canción infantil muy peculiar: “Vamos a contar mentiras”. A través de la repetición de hilarantes estrofas y una pegajosa melodía, se sucede una serie de situaciones absurdas provocadas por las delicias de los niños. La comedia es un ejercicio en el cual se enajena la realidad para poder conseguir carcajadas.</p>
<p>La canción nos hizo recordar lo sucedido en días pasados en el Senado de los Estados Unidos, durante la interpelación del inefable Elliott Abrams, que por mucho que parezca un villano de un conocido programa infantil que persigue sin éxito duendes azules, sigue siendo un macabro operador político de Donald Trump.</p>
<p>El Senado de ese país le pidió explicaciones a Abrams ante la ineficacia de su errática estrategia para lograr el cambio de gobierno en Venezuela. La actuación que ejecutaron en el Senado traspasa la frontera de la comedia para representar el papel de una tragedia de dimensiones mayúsculas.</p>
<p>Es una tragedia por partida doble: por una parte, por la triste representación del señor Abrams, con sus facciones aguileñas ante el cúmulo de derrotas frente a Nicolás Maduro y a la resistencia del pueblo venezolano, balbuceando excusas incomprensibles, inventando palabras mágicas para tratar de desviar la atención y asegurar éxito en la empresa.</p>
<p>Sin embargo, lo más preocupante es la tragedia que vemos en la desconexión con la realidad que demostraron todos los actores de esta obra parlamentaria. Para tomar decisiones coherentes y asertivas, uno de los valores fundamentales de la política es partir de premisas reales, de las situaciones que forman parte del juego político, de los actores, de la realidad ideológica, de la realidad concreta.</p>
<p>Hollywood le ha hecho creer al mundo que la élite dominante en Washington tiene todos los medios para contar con información cierta sobre cualquier asunto imaginable; la realidad es muy distinta. Cada una de las intervenciones de los senadores interpelando a Elliott, con su sonrisa desencajada, nos resonaba como aquella canción infantil, disparate tras disparate, mentira tras mentira, tratando de dibujar la compleja realidad del continente latinoamericano.</p>
<p>El senador por Kentucky, Rand Paul, despojándose de cualquier sentido del ridículo, mostraba su ignorancia ideológica al interpelar al pobre Elliott -que miraba incrédulo, siempre derrotado, sin saber bien qué responder- sobre la preocupación de sustituir el gobierno socialista del presidente Nicolás Maduro por uno de Guaidó que, a su juicio, “también es socialista y su partido político está reconocido por la Internacional Socialista”. ¡Increíble! Está convencido de que el títere confeccionado por la administración Trump para el saqueo de las riquezas venezolanas, con el único propósito de conseguir para sí mismo migajas y el desprecio de su propio pueblo; aquel que intentó dar un golpe de estado y sólo logró manchar su camisa con plátano verde; firme entusiasta de los imperios, especialmente del norteamericano; ese sujeto, para el senador Paul, es un socialista.</p>
<p>Tendría que empezar por leer un poco sobre las ideas reales de un pensamiento que coloca en el centro al ser humano, rescata la dignidad de los pueblos, no se vende al mejor postor, reconoce el trabajo de la gente y distribuye los recursos equitativamente para lograr una vida digna y gratificante. Le convendría estudiar un poco de historia sobre las luchas populares latinoamericanas, la sangre derramada por los cocaleros de Cochabamba, el sufrimiento de las Madres de Plaza de Mayo, que aún conjuran los fantasmas del oprobio militar, el sacrificio de los mineros chilenos contra la vorágine capitalista por el cobre. El socialismo, parafraseando al Che Guevara, se lleva en el corazón para morir por él, no en la boca para vivir de su idea. Este senador está ideológicamente perdido en el espacio.</p>
<p>Pero el despropósito no termina allí. La senadora por New Hampshire, Jeanne Shaheen, invocando los espíritus del Macartismo, le reclama al golpeado Elliott para que impulse la imposición de sanciones a las empresas turcas que llevan alimentos a Venezuela. No basta con el sufrimiento que ya viven los venezolanos y venezolanas al enfrentar el bloqueo y las inmensas dificultades para adquirir aquello que el pueblo necesita, la senadora Shaheen pretende también que se persiga implacablemente a los empresarios de otros países por abastecer de alimentos a Venezuela.</p>
<p>La senadora atenta contra el más elemental principio de humanidad, pero también contra un valor que su propio espíritu capitalista defiende sin miramientos: la libertad para el comercio. Para ella, que finalmente le demanda a Abrams que le haga llegar la lista de empresas turcas que serán objeto de sanción por parte de Trump y sus cuatreros, los pueblos no tienen el derecho de procurar su posibilidad de sustento alimentario y la supuesta libertad de comercio siempre debe estar limitada a la aprobación de los Estados Unidos y su caprichosa voluntad de concebir al mundo.</p>
<p>Finalmente, el senador Tim Kaine, quien -según su perfil en Twitter- es aficionado a tocar la armónica en sus ratos libres, termina de cerrar la retahíla de despropósitos contenidos en esta concatenación de equívocos de la élite estadounidense. En una tragicómica sentencia del mundo al revés, este sesudo representante del estado de Virginia señala que se debe colocar a Colombia en contraposición a Venezuela como ejemplo del buen gobierno democrático.</p>
<p>Nada más y nada menos que al país que exporta drogas y violencia a todas las latitudes del continente -especialmente Estados Unidos que es el principal consumidor de la droga colombiana-, donde el estado está involucrado en, cuando menos, dudosas acciones de aniquilamiento de su propia población en manos de grupos irregulares fomentados por el propio partido de gobierno. El país en el que la desaparición y asesinato de periodistas y activistas es tan cotidiano que se ha normalizado como constante en la opinión pública y publicada.</p>
<p>Colombia, donde se constituyen y entrenan grupos paramilitares para atacar la soberanía de países vecinos. Colombia, el país cuya realidad más le duele a todos los pueblos de Nuestra América. Pretender presentar a Colombia como un modelo a seguir, puede ser catalogado como el esperpento más descabellado que invocaron estos senadores, sin pensar o saber lo que dicen.</p>
<p>Reconocemos que hubo una notable excepción entre los senadores. La intervención del senador demócrata Chris Murphy dejó sin palabras al Gargamel interpelado. Este senador presentó sin pudor alguno una inefable confesión pública de cómo su gobierno ha estado detrás de cada operación y acción de desestabilización en Venezuela en los últimos años, todas, por cierto, violatorias del Derecho Internacional Público y la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.</p>
<p>Utilizando la primera persona del plural, el senador Murphy fue la nota disonante de la noche. No se dedicó a decir mentiras o a repetir narrativas ideologizadas. Se esforzó en demostrar cómo su gobierno ha tratado de derrocar infructuosamente al gobierno venezolano y tachó de fracasada la estrategia utilizada hasta ahora. De su arrogante boca no salieron más que verdades sobre una política construida sobre falsos supuestos, inconexa con la realidad venezolana y destinada a fracasar desde el primer día.</p>
<p>Desde Venezuela podríamos reír ante el desafinado canto de las mentiras y los despropósitos de esta nueva agresión del Senado estadounidense contra nuestra soberanía. Por más que parezca un guión jocoso, deja de serlo en el momento en que se expresan con soberbia seriedad dentro de los más altos recintos de un estado que funge como la más clara expresión política del imperialismo mundial. Es totalmente comprensible el estrepitoso fracaso de la estrategia de máxima presión contra Venezuela. No saben nada sobre Venezuela, mucho menos sobre el chavismo y su rol histórico, político y social.</p>
<p>Sus fuentes son ficticias, la información sobre la cual toman decisiones no es ni siquiera inexacta: es falsa, absurda e ideologizada a más no poder. La administración Trump ha extendido su guión miamero y maniqueo, su perorata destemplada y su irreflexiva agresión, a buena parte de las extremidades del cuerpo político de su país. Pero nuestra convicción con la verdad y la dignidad permanece incólume.</p>
<p>El presidente Nicolás Maduro cada día obtiene nuevas victorias sobre la arremetida de la gestión Trump y la vocación cataclísmica de esa caricatura llamada Elliott Abrams.</p>
<p>Con Venezuela no han podido, ni podrán. El pueblo venezolano no sólo resiste, sino que avanza. Nada ni nadie lo detiene. No sabe de capitulaciones. Sabe luchar y vencer.</p>
</div>Mon, 31 Aug 2020 16:01:44 +0000Zamora1282 at http://www.pakitoarriaran.orgVenezuela y la política electoral irracional de Trump
http://www.pakitoarriaran.org/index.php/articulos/venezuela-y-la-politica-electoral-irracional-de-trump
<span class="field field--name-title field--type-string field--label-hidden">Venezuela y la política electoral irracional de Trump</span>
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<div class="field__label">Imagen</div> <div class="field__item"><img src="http://www.pakitoarriaran.org/sites/default/files/2020-08/Trump3.jpg" width="550" height="300" alt="Donald Trump" typeof="foaf:Image" />
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<span class="field field--name-created field--type-created field--label-hidden">Vie, 07/08/2020 - 10:55</span>
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<div class="field__label">Autor</div> <div class="field__item">Jorge Arreaza Montserrat</div> </div> <div class="clearfix text-formatted field field--name-body field--type-text-with-summary field--label-hidden field__item"><p>Las elecciones siempre tienen un efecto interesante en las políticas públicas, en particular si la persona encargada de diseñar e implementar una determinada estrategia está compitiendo para la reelección.</p>
<p>En política, es lógico que un candidato decida mostrar medidas y logros exitosos mientras minimiza las fallas o deficiencias. Sin embargo, lo que es irracional es que un candidato insista en presentar, preservar y profundizar una política que ha resultado ser un fracaso, que el propio candidato solo apoya a medias. Este es el caso de la actual política fallida del gobierno de Trump hacia Venezuela, que se está reforzando a pesar de su fracaso, mientras se descarta un enfoque más apropiado: el diálogo.</p>
<p>El 23 de enero de 2019, como señala John Bolton en sus controvertidas memorias, los asesores de Trump presionaron para que el gobierno de EE. UU. reconociera como “presidente interino” a un joven político desconocido, Juan Guaidó, que representaba al partido Voluntad Popular de Leopoldo López, el aliado clave de Washington y que planeó las violentas protestas de 2014 y 2017. En lugar de producir un cambio de gobierno, esta acción llevó a la decisión de Venezuela de romper relaciones diplomáticas con Estados Unidos. El reconocimiento de Guaidó ha arrastrado al gobierno de Estados Unidos, así como a muchos de sus aliados subordinados, a un camino de fracaso tras fracaso en su política de cambio de régimen. Además, también ha arrastrado al pueblo de Venezuela a través de un bloqueo brutal que ha erosionado sus niveles de vida y ha afectado seriamente su bienestar.</p>
<p>En el transcurso de 2019, el gobierno de Trump imaginó que todo el mundo se sumergiría en un estado colectivo de negación, dejaría de reconocer al gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro y, en cambio, reconocería a Guaidó, quien en la práctica ni siquiera ejerce el control de ninguna institución en Caracas. Un mes después de su autoproclamación, Guaidó, con el apoyo y la propaganda de Estados Unidos, intentó forzar la entrada de la presunta ayuda humanitaria en el país mientras esperaba que las Fuerzas Armadas traicionaran al presidente Maduro. Fallaron. El 30 de abril, Guaidó y López, con el apoyo de sus socios estadounidenses y militares desertores, lideraron un intento de golpe fallido confiando en el apoyo de funcionarios públicos, apoyo que nunca llegó. Esto llevó a Bolton a enviar tuits desesperados y a Elliott Abrams a quejarse porque sus llamadas telefónicas no fueron respondidas. Fracasaron nuevamente.</p>
<p>Hoy, más de dos tercios de los estados miembros de Naciones Unidas todavía reconocen al gobierno legítimo de Venezuela y es el propio Trump quien está dudando sobre su elección errática de Guaidó.</p>
<p>Sin embargo, el año 2020 llegó con un desafío imprevisto: la pandemia del COVID-19. La apuesta de reelección de Trump no contaba con el grave impacto que tendría esta crisis de salud en uno de los puntos fuertes de su campaña, la economía. Aún menos podría haber imaginado el costo que esta pandemia tendría en toda la población: hasta la fecha, más de 150,000 muertes se han atribuido oficialmente al COVID-19. Una crisis de más de 45 millones de desempleados está afectando gravemente a Estados Unidos. Se han producido protestas masivas en todo el país desde el asesinato de George Floyd, un hombre afroestadounidense, a manos de la policía. Pero son mucho más que protestas contra la discriminación sistémica: son protestas contra un sistema que ha abandonado a la mayoría de sus ciudadanos pobres.</p>
<p>Trump tuvo en sus manos una oportunidad de oro para mostrar liderazgo, admitir las deficiencias del sistema y lanzar un proceso sin precedentes que redirigiría las prioridades de la nación, reduciría la militarización agresiva de la policía y de la política exterior, y crearía una estrategia sólida de ayuda a los trabajadores, además del fortalecimiento del sistema de salud.</p>
<p>En cambio, Trump se hundió en un laberinto donde la desesperación por ganar la reelección nubla su pensamiento y, en lugar de recurrir a una política interna sólida, ha optado por culpar a los enemigos extranjeros y desviar la atención del mal manejo catastrófico de la situación.</p>
<p>Primero, culpó a China y recurrió a una narrativa racista, con aires de la Guerra Fría, como si esto hiciera algo para ayudar a la población estadounidense que sufre. A fines de marzo, a medida que aumentaba el número de muertos, Trump anunció que estaba intensificando su campaña de “máxima presión” contra Venezuela. En menos de una semana, un hombre que ayudó a justificar la invasión de Panamá en 1989 y que ahora dirigía el Departamento de Justicia, presentó acusaciones contra el presidente Maduro y otros líderes de la Revolución Bolivariana por “narcoterrorismo”, creando una recompensa de 15 millones de dólares por la cabeza del presidente Maduro, como en el “salvaje oeste”.</p>
<p>Luego, el Departamento de Estado (cancillería) de Trump, a través de la voz de Elliott Abrams (cuya participación en el escándalo Irán-Contra y la masacre en El Mozote, El Salvador, es notoria), propuso un “marco de transición democrática” basado en el principio de deslegitimar las elecciones democráticas del presidente Maduro en 2018. Ofreció una negociación donde la separación del cargo del mandatario no era negociable. Finalmente, Trump ordenó el mayor despliegue de militares estadounidenses en el Mar Caribe desde la invasión de Panamá, con el pretexto de combatir el narcotráfico desde Venezuela. Esto, en circunstancias en que los registros del Departamento de Defensa de EE. UU. muestran que la ruta principal de las drogas ilegales a los Estados Unidos es a través del Océano Pacífico, en el cual Venezuela no tiene costa.</p>
<p>En mayo, un grupo de mercenarios intentó una incursión en las costas venezolanas. Dos de ellos eran ex boinas verdes de EE. UU. que confesaron haber sido contratados por una empresa de seguridad estadounidense llamada SilverCorp. El CEO de esta firma divulgó un contrato con la firma de Guaidó y sus colaboradores para llevar a cabo acciones en Venezuela destinadas a deponer al presidente Maduro de su cargo y atacar a otros líderes revolucionarios. Esto también fracasó y ha sido seguido por intentos para intimidar y bloquear efectivamente a los socios comerciales de Venezuela para que no envíen productos altamente necesitados, incluida gasolina, que en tiempos de pandemia es clave para transportar suministros médicos, personal y alimentos en todo el país.</p>
<p>Venezuela se ha mantenido firme contra todos estos ataques. La solidaridad internacional de países como Cuba, China, Rusia, Irán y Turquía ha sido clave. Las medidas enérgicas y una población organizada y de espíritu comunitario han permitido que Venezuela siga siendo uno de los países con el menor número de muertes y casos activos de COVID-19 en la región. En marcado contraste, mientras Washington impone la represión a ciudades como Portland (que ha sufrido el despliegue de agentes de la policía federal), los venezolanos volverán a las urnas en diciembre con la esperanza de elegir un Parlamento renovado que refleje mejor las fuerzas políticas en el país. Y con un liderazgo que no esté comprometido con la promoción de sanciones y bloqueos contra su propio país, como lo ha hecho Guaidó.</p>
<p>En la visión distorsionada de la realidad que Trump y sus asesores tienen sobre la coyuntura actual, existe la creencia de que las políticas de línea dura y cambio de régimen contra Venezuela conducirán al éxito electoral en Florida y, por lo tanto, en todo el país. Sin duda que a algunos miembros de la base de apoyo de Trump les gustaría ver un golpe de Estado en Venezuela. Pero después de fracasos tras fracasos, a estas alturas ya debería estar claro que Venezuela no se está moviendo en esa dirección. Seguir intentando soluciones torpes solo repetirá pasadas frustraciones. Una política sólida hacia Venezuela tiene que estar en línea con las aspiraciones del pueblo venezolano y con el interés real del pueblo estadounidense. Los venezolanos quieren paz, diálogo y soluciones políticas.</p>
<p>A Trump le iría mejor si siguiera su instinto inicial de dialogar con el presidente Maduro. Un diálogo respetuoso con Venezuela está más en línea con los intereses del electorado estadounidense. En lugar de gastar el dinero de los contribuyentes estadounidenses en aventuras fallidas y en carteles de drogas inventados, esos fondos podrían gastarse mejor enfrentando la pandemia y otras necesidades de Estados Unidos.</p>
<p>Políticas sólidas son más conducentes a la reelección. Las estrategias de cambio de régimen solo conducirán a más fracasos.</p>
</div>Fri, 07 Aug 2020 14:55:05 +0000Zamora1222 at http://www.pakitoarriaran.org