Iñaki Egaña

Harley

Espada de Damocles
Iñaki Egaña

En estos tiempos que llaman de relajo, de paz (¿romana?) o, como dice la izquierda abertzale, de transición, las espadas de Damocles continúan balanceándose sobre nuestras cabezas.

Revictimización: morir dos veces

Revictimización
Iñaki Egaña

En 1995 el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo declaró que el ametrallamiento policial fue ilegal, contra el derecho a la vida. A pesar de que eran militantes del IRA.

Caníbales en Moncloa

Caníbales
Iñaki Egaña

Con motivo de la ofensiva de aquel «Todo es ETA», al menos 40.000 conciudadanos éramos espiados permanentemente, tal y como además lo avalaron los jueces ilegalizando candidaturas electorales.

La venta del Sahara

Banderas del Frente Polisario
Iñaki Egaña

En la política, hace ya tiempo que la credibilidad del PSOE está muy tocada, por no decir que anulada.

Malditos bastardos

Economía de Guerra
Iñaki Egaña

Lo más doloroso de esta situación ha sido que en medio de la pandemia han proseguido con el desmantelamiento de la sanidad pública vasca.

Iratxe

Tortura
Iñaki Egaña

Si siguiéramos el caso citado y trasladáramos hipotéticamente las conclusiones del mismo hasta nuestro espacio político, los centenares de juicios avalados por la justicia española deberían ser revisados.

Apología de la ocupación

Mural
Iñaki Egaña

El senador Juan María Bandrés, que murió en 2011 siendo militante del PSOE, señaló que «la presencia de las Fuerzas de Orden en Euskadi es, de por sí, una provocación».

Derecho a llorar a nuestros muertos

Llorar
Iñaki Egaña

Las cargas policiales en funerales incluso de muertos por torturas, el destrozo y la vandalización de tumbas siguieron siendo una constante.

Golpe blando

Manifestante cubano
Iñaki Egaña

La independencia y soberanía de Cuba están en juego. Una vez más, el origen del asalto se encuentra en las tapaderas que usa el Departamento de Estado de su gigante vecino imperialista.

Alfonso

Alfonso y Eva
Iñaki Egaña

Como a José Bergamín y a tantos otros, llegar a Euskal Herria y hacer piña con su movimiento de liberación tenía un coste. El de la represión. Alfonso y Eva lo conocían de sobra. Y mantuvieron el tipo.